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Tensoactivos en bloques y adoquines: por qué un poco de «jabón» compacta mejor, y por qué el detergente sale caro

2026-09-27 · 16 min de lectura

En este artículo

Casi todo el que fabrica bloques ha oído que «un chorrito de detergente» mejora la mezcla. Y casi todo el que lo ha probado ha visto que algo cambia: la mezcla corre mejor en el cajón, el bloque sale más cerrado, las aristas más limpias. No es superstición: hay física detrás. Pero es la misma física que vende el aditivo técnico que cuesta varias veces más, y conviene entender qué hace de verdad antes de decidir qué echarle a la mezcladora.

Este artículo va de eso: qué hace un tensoactivo en concreto seco, qué está medido y qué solo se promete, por qué el detergente casero sale caro aunque sea barato, y cómo probar cualquiera de los dos en tu planta sin engañarte. No trae recetas ni dosis de fórmula: trae el mecanismo, que es lo que te deja juzgar cualquier producto que te ofrezcan.

El artículo de aditivos ya recorre todas las familias. Aquí se mira de cerca una sola, la de los tensoactivos —lubricantes de mezcla, compaction aids, «plastificantes para bloco»—, que es la que más se usa, la que menos se explica y la que más se imita en casa.

Esquema de dos pares de granos unidos por un puente de agua. Con agua sola, el menisco tira fuerte de los dos granos y los sujeta. Con tensoactivo en la superficie del agua, el mismo puente tira menos y la vibración consigue moverlos

1. Lo que frena la compactación son miles de puentes de agua

Una mezcla de vibroprensa trabaja con poca agua: la justa para hidratar el cemento y dar cohesión en verde. Esa agua no forma una pasta continua como en el concreto plástico. Se aloja en los puntos de contacto entre granos, en forma de pequeños puentes con la superficie curvada hacia adentro: los meniscos.

Cada menisco tira de los dos granos que une. Es la misma fuerza que deja parar un castillo de arena húmeda y no uno de arena seca. En el bloque esa fuerza es buena y mala a la vez:

Dos datos más, medidos en concreto de humedad de tierra, completan el cuadro. Las partículas finas —las de menos de 125 micras— son las que más pesan en esas fuerzas de agua, porque tienen muchos más contactos por kilo. Y la densidad que alcanza la mezcla fresca va de la mano con la resistencia del bloque endurecido. Por eso todo lo que ayude a compactar se nota en la prensa de ensayo.

2. Qué hace el tensoactivo: afloja el puente, no el cemento

La fuerza de un menisco es proporcional a la tensión superficial del agua. Un tensoactivo es una molécula que se acomoda justamente en la superficie del agua y la baja. Con la misma cantidad de agua, el puente tira menos.

Llevado a la máquina: cada pulso de vibración le da al grano un pequeño salto. Si el menisco lo retiene menos, el mismo salto consigue más reacomodos, y la mezcla llega antes a su densidad, o llega a una más alta en el mismo tiempo de ciclo. Eso es lo que el operario describe como «la mezcla se siente lubricada»: no hay una película de aceite entre los granos; hay puentes de agua que tiran con menos fuerza.

Esta es la explicación que sostienen la física de los materiales granulares, los fabricantes grandes —Sika la escribe literalmente: la eficacia de las ayudas de compactación viene de reducir la tensión superficial del agua de mezcla— y una patente de 1983 que ya usaba alfa olefin sulfonatos, uno de los tensoactivos más comunes. Pero hay que decirlo con la misma claridad: nadie ha medido todavía, dentro de un bloque, la tensión superficial, la fuerza de los meniscos y la densidad lograda, con y sin tensoactivo. Es la mejor explicación disponible, no un hecho demostrado en la vibroprensa.

La otra explicación que circula —que el tensoactivo mete burbujas de aire que hacen de «rodamientos» entre los granos— es la más débil. En una mezcla casi seca lo que rodea a los granos es aire, no pasta, y no hay dónde rueden las burbujas.

Hay un matiz que conviene conocer. La ficha técnica de un producto de referencia para adoquín, el SikaPaver HC-1, declara como composición «tensoactivo» y lleva certificado europeo como incorporador de aire. Químicamente es un espumante; en la mezcla seca funciona como ayuda de compactación porque la mezcla no deja que la espuma sobreviva. Guarda ese dato: explica por qué el aditivo técnico y el detergente son parientes, y por qué la dosis lo es todo.

Dos caras de bloque de concreto, una junto a la otra: la de la izquierda, pálida y con los poros abiertos a la vista; la de la derecha, gris más oscuro y cerrada, como la de una pieza mejor compactada

3. Por qué el dispersante no hace lo mismo con tan poca agua

Los reductores de agua del concreto plástico —policarboxilatos, lignosulfonatos, naftalenos— trabajan en otro lugar: en la superficie de los granos de cemento que ya están dentro del agua, separándolos para que la pasta fluya. El tensoactivo trabaja en la superficie del agua que da al aire, que es donde está el menisco.

En una mezcla dominada por meniscos, el tensoactivo ataca la causa principal y el dispersante rinde menos por cada gramo. Pero menos no es cero, y conviene no exagerar: en laboratorio se ha visto efecto positivo de un policarboxilato en mezclas de humedad de tierra ricas en finos, hay aditivos comerciales para concreto semiseco a base de lignosulfonato, y varios fabricantes combinan las dos cosas en un mismo producto. En el mercado colombiano, de hecho, el aditivo que un fabricante nacional ofrece a las plantas de bloques no es su policarboxilato sino un lubricante de superficie, que se vende por lo que hace (alimentación más rápida y mejor acabado) sin declarar de qué está hecho.

La consecuencia práctica es que comparar productos por el porcentaje de dosis no sirve: entre la dosis típica de un policarboxilato para bloque y la de un plastificante para concreto seco hay un orden de magnitud, porque hacen cosas distintas y traen distinta cantidad de materia activa.

4. Lo que está medido y lo que solo se promete

Aquí la sorpresa es lo poco que hay. No existe un solo estudio revisado por pares que ensaye un tensoactivo aniónico en bloques o adoquines de vibroprensa con densidad, resistencia y absorción tabuladas. Lo que hay con cifras en unidades reales cabe en una tabla:

FuenteQué se ensayóResultadoCuánto pesa
Patente de un fabricante de aditivos (BASF)Bloque en máquina de producción, con la misma aguaUn plastificante tipo detergente dio 20 % más de resistencia a un día que el lubricante clásico, el estearato de calcioDato de fabricante, un solo ensayo
Estudio en adoquines de fábrica (Bangladés, 2024)Lignosulfonato y policarboxilato31 a 38 % más resistencia a 28 días y 28-30 % menos absorciónIndependiente, pero se bajó el agua al mismo tiempo: el efecto no es solo del aditivo
Ensayo con pisón Proctor (Brasil, 2020)Plastificante comercialCon aditivo, la resistencia dejó de depender de la energía de compactación: la mezcla llegó a su máxima compacidad con poco esfuerzoIndependiente y pequeño, sin máquina

La lectura honesta es sobria: un aditivo bien dosificado, con la misma mezcla, puede dar del orden de 10 a 20 % más resistencia temprana. Es una estimación con base débil, no un promedio medido.

Y sobre el ahorro de cemento hay que ser todavía más claro. Varios fabricantes anuncian que su producto permite bajar entre 10 y 15 % el cemento. No hay publicado un solo ensayo independiente de «menos cemento más aditivo contra la mezcla patrón» en vibroprensa, y no es descuido: cada máquina impone sus propios valores. La vibración, la presión, el tiempo de alimentación y de ciclo y el molde cambian de una vibroprensa a otra, y con ellos cambia cuánto cemento se puede quitar y con qué dosis. Lo que salió en una máquina no vale para la de al lado, así que un ensayo general no tendría a quién servirle. El estudio académico que se cita para eso, además, mantuvo el cemento constante. Puede ser cierto en tu planta; esos valores se encuentran en tu máquina, no en el folleto.

Tampoco hay curvas de dosis. Nadie ha publicado, para un tensoactivo en vibroprensa, qué pasa con tres o más dosis: dónde está el punto bueno y a partir de dónde el bloque empieza a desmoronarse o a pegarse al molde. Por la misma razón: el punto bueno lo pone cada máquina.

Lo que sí podemos contar es lo que vimos. En una planta de bloques que acompañamos se trabajó con un tensoactivo preparado y dosificado con control. Al mismo tiempo se bajó algo el cemento, así que las dos cosas empujaban la cohesión en verde hacia peor. Aun así, en el paletizado medido la merma quedó en 3,8 % —1,7 % de piezas quebradas y 2,1 % de segunda—, muy por debajo de lo que la planta venía teniendo, con aristas más definidas y sin el desgranamiento de antes. Es un solo caso y no un experimento controlado, pero es el tipo de dato que el resto de este artículo te propone medir en tu máquina.

5. El detergente casero: por qué funciona, y por qué sale caro

Un vaso de laboratorio con un líquido transparente, espuma en la superficie y muchas burbujas pequeñas, sobre una mesa, frente a estibas de bloques de concreto desenfocadas

En Brasil es práctica extendida preparar el «aditivo caseiro» con los mismos insumos del detergente de cocina —un ácido sulfónico neutralizado con soda, un lauril y una amida—, o directamente echar detergente a la mezcla. El motivo es el precio. Y la química no es absurda: el detergente es un tensoactivo aniónico, pariente cercano de lo que trae un aditivo técnico para bloque.

La diferencia no está en la molécula. Está en todo lo que la rodea:

Hay también un riesgo que no es del bloque sino de quien lo prepara: el ácido sulfónico concentrado provoca quemaduras graves en la piel y los ojos, y neutralizarlo con soda cáustica calienta la mezcla. Preparar aditivo en el patio es manejar químicos corrosivos sin la protección de una planta química.

6. ¿El detergente daña el bloque con los años?

Es la pregunta que más circula, y merece una respuesta separada, porque tiene una parte cierta y una parte que no.

Lo que está medido —en mortero y concreto plástico, porque en bloque vibroprensado no hay ningún ensayo publicado— es que el detergente mal dosificado deja más vacíos, menos resistencia y más absorción, con fraguado más lento y más retracción. Ese daño es de nacimiento: el bloque sale menos denso y más absorbente, y así se queda.

Lo que cuenta la experiencia de campo es lo que pasa después con ese bloque cuando vive con humedad. Idário Fernandes, el Doutor Bloco, una de las voces con más trayectoria en artefactos de concreto en Brasil, contó en el podcast Bloco a Bloco dos casos de fábricas que usaron jabón durante mucho tiempo. En uno, un edificio con un árbol al lado que mantenía la humedad al pie del muro: la humedad fue migrando, arrastró sales y el bloque se deterioró hasta perforarse, y el fabricante terminó demandado. En otro, un adoquín rojo instalado en una zona baja, con humedad subiendo siempre desde la base, quedó blanco. Su explicación es que el jabón seco se queda quieto, pero con agua pasando va arrastrando la soda que trae. Y él mismo lo matiza: hay casos en que se usa jabón y nunca pasa nada.

Esa experiencia cuadra con la química. Un detergente o un jabón aporta sodio y sales solubles, y un bloque más absorbente deja pasar más agua. Donde el agua circula de forma permanente —pie de muro en contacto con el suelo, zonas bajas, sombra que nunca seca, pavimento con humedad desde la base—, esas sales salen a la cara como eflorescencia y, en el peor caso, acompañan el deterioro de una pieza que ya nació débil. Donde el bloque se moja y se seca, puede no pasar nada durante años. Por eso engaña: funciona en el patio, y el problema aparece meses después, en la obra de otro, con el nombre del fabricante encima.

Lo que no tiene respaldo es la versión de que el detergente «se pudre» o «se biodegrada» dentro del bloque y deja huecos: con la alcalinidad del concreto no hay evidencia de eso. Tampoco pesan mucho, a dosis normales, los riesgos químicos que a veces se mencionan —el aporte de álcalis a la reacción con el agregado, o los cloruros que corroerían la varilla en celdas rellenas—: las cuentas dan cantidades pequeñas frente a lo que ya trae el cemento. Para el acero de la mampostería reforzada, el riesgo real no es el cloruro del detergente: es un bloque más permeable que protege menos.

La conclusión que sostienen los datos: el detergente no pudre el bloque con una reacción oculta; lo vuelve una lotería. Menos denso, más absorbente, de calidad irregular entre bachadas, y con sales que la humedad saca a la vista. Y cuando algo sale mal en obra, no hay ficha técnica, lote ni proveedor que respondan. Responde el fabricante del bloque.

7. Mezclas que no se llevan

Tres combinaciones que conviene evitar, porque la química las desaconseja aunque no haya ensayo en bloque:

8. Cómo probar un tensoactivo en tu planta sin engañarte

Las normas generales de aditivos no sirven para calificar uno de concreto seco. La ASTM C494 mide reducción de agua a igual asentamiento, que en vibroprensa no existe, y la norma europea advierte que sus requisitos pueden no aplicar a mezclas semisecas. Brasil es el único país donde encontramos una categoría propia para este uso: la ABNT NBR 11768, tipo CVP, aditivo para concreto vibroprensado. Si compras un producto brasileño, pide su informe de conformidad; aun así, no reemplaza la prueba en tu máquina. La guía del ACI para dosificar mezclas sin asentamiento lo dice sin rodeos: las tandas de prueba se pasan por la máquina que se usará en producción.

Un protocolo que funciona con lo que tiene cualquier planta:

  1. Decide antes qué pregunta vas a contestar. Con la misma agua en las dos mezclas mides el efecto sobre la compactación. Con cada mezcla en su humedad óptima mides si puedes ahorrar agua o cemento. Mezclar las dos preguntas en una prueba es la forma más común de no aprender nada.
  2. Intercala las tandas el mismo día: control, tratada, tratada, control. Mismos acopios, mismo cemento, mismo molde, mismos ajustes de máquina. Al menos tres tandas por condición, mejor cuatro a seis. La réplica es la tanda, no el bloque: los bloques de un mismo tablero se parecen entre sí porque salieron de la misma mezcla.
  3. Pesa los bloques en verde. Es la medición más barata y la más sensible. Pongamos un caso hipotético: si el peso de tus bloques varía alrededor de 1 % de uno a otro, para ver con confianza una diferencia de medio punto necesitas pesar del orden de sesenta bloques por condición, algo que se hace en una mañana. Para ver una diferencia de 5 % en resistencia a compresión, con la dispersión normal de ese ensayo, necesitarías del orden de sesenta bloques ensayados por condición. La prensa sirve para confirmar que el aditivo no empeora las cosas; la báscula, para ver si las mejora.
  4. Cuenta la merma durante varios días: piezas quebradas al desmoldar, al paletizar y al despachar, y piezas de segunda. Para distinguir, por ejemplo, 3 % de 1,5 % hacen falta miles de piezas, así que es una cuenta de semanas, no de una tarde.
  5. Anota el ciclo y la altura de los bloques. Si el aditivo funciona, la mezcla llena y compacta más rápido, y eso a veces vale más que la resistencia.
  6. Mide la absorción, en bloques de la misma edad con y sin el aditivo, con el método de la norma de tu país —la NTC 4024 en Colombia, la NBR 12118 en Brasil, la ASTM C140 en otros lugares, o la equivalente en tu país—. Es la que decide si el bloque cumple, y la primera que empeora con el aire de más.

Y una regla para toda la vida del producto: dosifica por materia activa sobre el cemento, no por litros por bachada. Pide al proveedor el contenido de sólidos —o mídelo secando una muestra en el horno— y calibra el dosificador pesando varias descargas. Dos productos con la misma dosis en litros pueden llevar cantidades de tensoactivo que se diferencian varias veces, y un dosificador que entrega de menos te hace creer que el producto no sirve.

9. Qué hacer esta semana

  1. Si hoy usas detergente o un aditivo casero, mide antes de cambiar nada: pesa sesenta bloques de una bachada normal y anota la merma de una semana. Es tu línea base, y sin ella no vas a saber si lo que cambies mejora o empeora.
  2. Pide la ficha técnica y la hoja de seguridad de tu aditivo actual, o de los que estés evaluando. La hoja de seguridad obliga al fabricante a declarar los componentes peligrosos; si no te la dan, eso ya es una respuesta.
  3. Si tus bloques o adoquines van a vivir con humedad —pie de muro, contacto con el terreno, zonas bajas—, no uses ahí producción hecha con detergente. Ahí es donde la lotería se cobra.

Lo que casi nadie ha publicado sobre este tema es justamente lo que tú puedes medir: el peso en verde y la merma de tu propia máquina, con y sin el aditivo. Ese dato no lo discute nadie, y vale más que cualquier folleto, incluido este artículo.